Cosas de Cádiz
Manolo Sánchez

Nadar y guardar la ropa en Cádiz, la historia de los baños del Real

Se inauguraron el 15 de julio de 1868 en la Caleta y fueron gratuitos durante un tiempo aunque luego se pagaba un canon destinado al hospicio provincial
OCádizDigital
17/03/2017
Cádiz

Fuente de purificación, limpieza de cuerpo y alma, reencuentro con los orígenes… el agua no solo es fuerza motriz de vida. El agua conjuga perfectamente la dualidad del ser y el estar. Porque es en el agua el lugar donde los sentidos se equilibran para volver al punto cero. Tanto se “es” como se “está”, que desde muy antiguo los baños se reconocen en nuestra cultura como lugar de encuentro. Los romanos estandarizaron la acción y los árabes la perfeccionaron y le dieron exquisitez hasta llegar a nuestros días.

A finales del XVIII y al albor de los ilustrados comienzan a desgranarse las bondades de los baños para la salud. Y se popularizan de nuevo en Europa llegando a Cádiz en el XIX…. Los baños del Carmen, los del Real, los de la Victoria, San Carlos.

Se conocían ya en la Caleta los baños de Real. Se inauguraron el 15 de Julio de 1868. Fueron gratuitos durante un tiempo aunque luego se pagaba un canon destinado al hospicio provincial. Pero en la década de los años veinte del siglo pasado se entiende que el barrio de la Viña necesita un balneario mas adecuado para dar recreo y cobijo a los bañistas del casco antiguo, y se crea el Balneario de la Palma. Eran unos barracones que coexistieron junto a los del Real para, en un momento determinado, reunificarlos en un solo balneario: el Balneario de la Palma y del Real.

Fue el 16 de Julio de 1926, pasada la festividad del Carmen (fecha que marcaba el fin de los baños playeros) cuando se inauguró el Balneario de la Palma y que costó 250.000 pesetas.

Entre los concursantes para el proyecto estaba el prestigioso arquitecto Juan Talavera, aunque la propuesta final elegida fue la de Enrique García Cañas. En las palabras del arquitecto Juan José Jiménez se destacaba “la expresión de la estructura de hormigón armado, manifestada al exterior sin ocultamientos, cuando lo habitual era esconderla bajo la decoración” y “su forma semicircular abierta, presente en edificios clásicos y que recuerda a los balnearios de Brighton, […] con una decoración que oscila entre el Art-Nouveau y conceptos regionalistas”

Su uso ya es otra historia. Poco a poco fue abriéndose a otras funciones. Alojó la Escuela de Flechas Navales, actividades comerciales privadas como banquetes fiestas y actividades relacionadas con el baño…. Pero el deterioro llevo a su olvido y a partir de 1975 quedo abandonado degradándose a pasos agigantados hasta su recuperación e instalación del Centro de Arqueología Subacuática. Lejos quedan ya esos baños de Real donde las clases populares se podían bañar y guardar la ropa en él por el módico precio de un real de vellón.

 

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