Cosas de Cádiz
Manolo Sánchez

El habitante medicinal trimilenario del Castillo San Sebastián

Fenicios, griegos o venecianos se beneficiaron de un lugareño silencioso, endémico y generoso en sus propiedades, y que solamente aportó beneficios a quien se le acercó. Hablamos del Hinojo de Mar
OCádizDigital
16/06/2017
Cádiz

De todos los habitantes, reales e imaginarios, fenicios o púnicos, griegos o romanos… que pusieron los pies en el islote conocido como de San Sebastián, sólo uno ha permanecido allí desde el origen de los tiempos. Hablamos de un habitante silencioso, endémico y generoso en sus propiedades y que solamente aportó beneficios a quien se acercó a ella. Hablamos del Hinojo de Mar.

También conocida como lagartera o parpuja, el crithmun maritimum es de carácter aceitoso y avinagrado. Sus propiedades le confirieron la utilidad de curar heridas cutáneas y llagas y ser un purgante magnífico, tomada en infusiones o hervida para hacer emplastos.

La Historia nos deja episodios como el de 1457 cuando un barco veneciano que vino con muchos enfermos de peste se refugió, o se le dio cobertura, en el Castillo de San Sebastian. Allí mejoraron de la enfermedad y sanaron en gran medida sus llagas utilizando esta planta, estrujándola y sacándole la resina para untársela por las heridas.

En agradecimiento reconstruyeron la torre y levantaron una ermita en honor a San Sebastian, el patrón de los apestados. Tal fue el agradecimiento que incluso labraron en este lugar las armas de la ciudad de Venecia, en agradecimiento a la hospitalidad recibida. Dicha ermita tuvo culto hasta 1902 que se demolió por falta de recursos, mantenimiento… Este es el origen de la tan famosa y también malograda Romería de San Sebastian.

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