Cosas de Cádiz
Manolo Sánchez

Cuando Cádiz quedó desierta tras la Reconquista

Entre la marcha de los antiguos moradores de Qadis, y la llegada de los nuevos grupos poblacionales, la ciudad quedó un tiempo despoblada. Los musulmanes expulsados habitaron algunas alquerías, o casas de campo diseminadas, por toda la Bahía en la que tendrían asegurado el sustento y el cultivo de alimentos
Manuel Sánchez
15/12/2017
Cádiz

Tras una reconquista costosa y lenta, no eran muchos lo que deseaban venir a vivir a la línea fronteriza. Tras muchos siglos de dominio y asentamiento musulmán, la tierra prometida contenía un pueblo que se sentía invadido por el cristiano. Además era inevitable exigir a cambio tener un sustento asegurado. ¿De qué iban a vivir?

Entre la marcha de los musulmanes de Qadis y la llegada de los nuevos grupos poblacionales quedó un tiempo en el que la ciudad estaba desierta y solo quedaban algunas alquerías o casa de campo diseminadas por toda la bahía, desde Rota, pasando por el norte de El Puerto, Jerez y Puerto Real. Y ese fue el pago que exigieron los repobladores. En ellas, que estaban habitadas por musulmanes, tendrían asegurado el sustento y el cultivo de alimentos. Pero no estaban en Qadis.

Y es que las tierras de Qadis no eran de calidad. Arenosas, demasiado salinas para sembrar, no eran un regalo precisamente comparadas con el vergel que rodea la bahía.

Así, los nuevos repobladores se asentaron en núcleos como Poblanina, Grañina, Campix, Finojera, Villarana, Casarejos, Bollullos, Baina, Machar Grasul, Machar Tamatit… que se repoblaron como ya dijimos en un artículo anterior, con gentes de Santander, San Vicente de la Barquera y Laredo. Ellos fueron los nuevos gaditanos.

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